Comisario 2012

Comisario

FRANK KALERO

Es Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona) y Master en Fotografía Documental por el International Center of Photography (Nueva York). Fue residente en Fabrica de Benetton (Italia), ha sido fundador y director de la revista OjodePez (España) y se encargó de implantar la revista Vice Brasil desde Sao Paulo. Fue cofundador de la galería de arte Invaliden1 y en el 2009 funda la revista de arte The world according to, ambas en Berlin. Dirige el Foto Meeting de Barcelona y en 2010 lanzó una revista de fotografía para todos los países del continente asiático llamada Punctum. En estos momentos se encuentra desarrollando una nueva plataforma online para multimedia, Screen. Acaba de ser nombrado director del Centro Internacional para la Fotografía en América Latina, GLOC, ubicado en Sao Paulo, todavía en proceso de construcción. Ha sido elegido como director de la Bienal de Fotografía PhotoQuai 2013, en París. Comparte residencia entre Sao Paulo, Berlín y Nueva Delhi. Éste es su último año como comisario de GETXOPHOTO.

 

UN JUEGO DE ADULTOS

La infancia es el más vil y abyecto estado de la naturaleza humana, después del de la muerte
Cardenal Pierre de Bérulle, siglo XVII

La infancia no existe para la naturaleza, solo para el hombre moderno. Hace poco que manejamos conceptos calientes como infancia, infancia robada o paraíso perdido. Las necesidades de un niño no importaban a nadie antes del Renacimiento. Estos eran simples hombres en potencia, homúnculos fluctuando de un estado inferior a otro superior según las teorías de Tomás de Aquino. Para la naturaleza no había nada más común que ser madre. Se tenían varios hijos con la esperanza de que unos pocos se abrieran paso a la edad adulta entre accidentes, enfermedades y abusos. Superado este período, serían productivos para los padres. La edad que llevaba a ello era irrelevante, un simple tránsito improductivo y generador de costes.
Con la Revolución Industrial acontece el puer ex machina. Las bestias de vapor liberarán al niño de su crisálida secular. Ya no es necesaria tanta mano de obra infantil para producir. Una legión de niños desocupados entra en escena. La escolarización supone un respiro para los padres volcados en jornadas laborales eternas y un lugar donde tenerlos encerrados durante una parte del día. Jan Amos Comenius, que se había encargado de allanar el camino con su lema “enseña todo a todos”, se convierte en el Padre de la Pedagogía, de la enseñanza universal y en inventor del libro ilustrado. Jean-Jacques Rousseau posteriormente reforzaría las mismas ideas entre los burgueses.

A esto se suma el éxodo rural, el cambio del campo por pisos diminutos donde los pequeños conviven entre cuatro paredes con sus padres, promoviendo un contacto más estrecho. La medicina moderna reduce la mortalidad infantil. Antaño, debido a la alta mortalidad no era recomendable vincularse afectivamente con los hijos hasta que quedara claro que iban a sobrevivir y crecer. Ahora sí, los padres ya pueden volcarse en amar con ternura, educar e invertir en sus hijos desde el principio de sus vidas.

Oficialmente, el concepto niño nace en 1924 de la mano de Eglantyne Jebb (fundadora de Save the Children) con la Declaración de Ginebra, seguido de la Declaración de los Derechos del Niño en 1959. A partir de ahí la infancia se define, acota y salvaguarda. La sociedad se aniña y la escuela juega un rol básico en ello ayudada por las instituciones, las que se encargarán de reeducar a la sociedad y explicar a los padres cómo tratar a sus hijos, ya convertidos en ciudadanos. La infancia pasa de ser un período indeseable a convertirse en el espacio del que muchos no quieren salir y, a la vez, se confunde con la adolescencia en un espacio irreal, lleno de estereotipos y conductas preconcebidas que emanan en su mayoría del mercado consumista.

Hemos creado toda una serie de instituciones que han estandarizado la idea de infancia, protegiendo y tutelando a los menores. El efecto ha sido que el niño se ha alejado del mundo del adulto de un modo dramático y se ha convertido en un ente extremadamente frágil, del que toda la sociedad es responsable. Hemos creado un muro psicológico que separa a los niños del resto de conceptos que manejamos.

El adulto ha proyectado su idea de infancia sobre sus hijos, ha proyectado sus estereotipos, fantasías y demencias y les ha dado forma de norma, de jardín de infancia, de libro de cuentos y de parque temático. Ha hecho creer a todos los infantes que eso es ser niño. Y como el adulto vive en una sociedad de consumo, ha colocado a su hijo en la cúspide de la pirámide trófica. El niño es sagrado e intocable y la política de lo correcto ha hecho el resto, alejando a los hijos de sus padres y empujándolos al mercado.

Consultas de psiquiatras infantiles llenas es nuestro símbolo de civilización. Es la prueba de que las ansias y los miedos del adulto han sido proyectados eficazmente sobre la mente del niño. Lo que no es más que idiosincrasia se convierte en patología por el miedo de los padres a controlar a la bestia. La modernidad ha derrumbado los límites para crear nuevos muros. Ansiedad, déficit de atención, trastorno obsesivo-compulsivo, hiperactividad, incluso anorexia. Son más libres, son más niños, pero están másenfermos que nunca. Pero estos trastornos son reales solo para unos cuantos, para los más afortunados. La inmensa mayoría de niños sigue combatiendo en guerras, prostituyéndose o muriendo de hambre, eso sí, sin problemas de déficit de atención.