Comisario 2013

Christian_Caujolle_2013

Philong Sovan

SUEÑOS

Otros mundos. A lo largo de tres años este será el principio de una selección de fotógrafos destinada esencialmente a ser mostrada en el espacio público de Getxo. Otros mundos porque los fotógrafos, a través de su mirada, nos proponen universos desconocidos que nos sorprenden y nos perturban a causa de la tensión permanente entre elementos de la realidad que reconocemos y organizaciones formales que consideramos imposibles ya que no corresponden a nuestra experiencia ni a nuestra manera de mirar y de ver.

Este título, que nos permite tener las cosas a buen recaudo, será desarrollado en tres tiempos, el primero de los cuales es el del Sueño. Sueño que constituye la primera de todas las imágenes, mentales y virtuales, incluso antes de que pensemos las formas en relación con lo que se supone que representan. El sueño es una experiencia única, individual, singular, que adopta formas tan diversas como sorprendentes según los individuos, las épocas, las culturas o los medios sociales. Lo cierto es que siempre soñamos ser algo distinto a lo que somos. En función de su capacidad de revelar estructuras mentales profundas, el sueño es también una forma fantaseada de transformarse en otro. Un doble inaprensible, a menudo imposible, hecho de deseos y temores, de miedos originales y anhelos profundos. Un espacio que puede ser el de la revolución como el de la normalización. Soñamos tanto con futuros imposibles como con reencontrar el pasado. Es así como concedemos a los sueños valores premonitorios o nos negamos a recordarlos.

Estas imágenes inmateriales que nos persiguen son, evidentemente, una paradoja cuando queremos convertirlas en el objeto central de una programación: pedimos a los fotógrafos que nos muestren lo que no existe. Formular la apuesta resultó tan fácil como difícil realizar la selección. Para el fotógrafo hoy en día -cuando el objetivo esencial de aquellas imágenes fijas procedentes de una tradición casi bicentenaria ya no es documentar ni representar el mundo- los universos oníricos resultan familiares, afirman su identidad, exponen sus fantasmas, revelan sus universos íntimos. Igualmente aprovechan las evoluciones técnicas que, proyectando la fotografía en un mundo de imágenes, les permiten franquear las contingencias de lo real para afirmar que lo esencial es su punto de vista, su emoción, su sensibilidad, su posición frente al mundo.

Pese al riesgo de aparentes contradicciones hemos pretendido dar cuenta de la extensión plástica y de concepción de la fotografía actual. Desde el documento hasta la pura fantasía en los límites de la ilustración, desde el compromiso hasta la investigación estética. Por lo tanto cruzamos escrituras múltiples, cada una de ellas con un aspecto diferente, que confrontan la complejidad del mundo contemporáneo. Todas estas escrituras poseen referencias distintas, en función de la formación o las afinidades, quizás la fotografía, indiscutiblemente el cine, a veces el dibujo, a menudo la literatura y la poesía. Prueba de madurez, la fotografía ya no se concibe como una ciudadela sitiada que debe demostrar su carácter de “arte”. Dialoga con todos los ámbitos de la creación contemporánea como única forma de situarse y poseer un discurso inteligible.

Hemos querido que estas imágenes vinieran de todas partes del mundo. No agotan el territorio del planeta, pero rompen con el etnocentrismo que durante mucho tiempo reservó a europeos y americanos el reconocimiento en su ámbito. Pero cuidado, las obras no son “buenas” porque vengan de fuera, no perseguimos lo exótico, ni lo típico, ni lo ejemplar. Simplemente queremos hacer notar que lo local, en su mejor expresión, es absolutamente universal.

Estas imágenes procedentes de lejos o de cerca van a existir en el espacio público, he ahí lo esencial. El lugar desde el que serán legibles –a menudo en minoría– debe contribuir a darles sentido. Somos plenamente conscientes de que utilizamos estas obras artísticas para ofrecerlas al público en general, provocando emoción, reflexión, sorpresa y conocimiento al mismo tiempo. Tras abandonar las molduras de la exposición estándar, éstas prescinden de convenciones, quizás también de pretensión. De entrada se perciben a partir de un impacto visual inmediato. Deben interpelarnos y además deben provocar otras cosas en nuestro ánimo. Sueños, quizás. Con la inaprensible complejidad que ello supone.

Christian Caujolle.