Autores 2014

Jesús de Echebarría

Estereoscópico

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Como cualquier otro fotógrafo amateur, Jesús de Echebarría fotografió a su familia, sus viajes por Europa, los paisajes que amaba, su pasión por las corridas de toros o por el fútbol y realizó retratos de aquellas personas que despertaban su interés. Nada especial, en realidad. Sin embargo, ocurre que vivía en Euskadi en un entorno en el que estaban teniendo lugar importantes sucesos históricos. Su trabajo podría encajar con cualquier temática ya que es muy diverso. En la programación de Luchas resultaba evidente que Gernika sería uno de los puntos a tratar. Antes de la Guerra Civil, Echebarría había visitado la ciudad y había fotografiado sus monumentos y su simbólico árbol. Regresó tras la tremenda destrucción y lo hizo nuevamente algunos años después, cuando la ciudad aún no había sido reconstruída. Con la misma apasionada adicción por la fotografía estereoscópica y su marcada ilusión por el espacio, documentó las minas y las duras condiciones de los trabajadores y sus dramas, así como los movimientos políticos que luchaban por – o en contra de – el respeto y la protección de la cultura vasca. Utilizando perfectamente la cámara y su peculiar técnica, propone al mismo tiempo un documental sólido y una suerte de espejismo que se produce cuando el espectador, proyectándose a sí mismo sobre el espacio de la imagen, debe encontrar la posición adecuada. Una forma de recordar que la fotografía es siempre una cuestión de distancia y de punto de vista. De un punto de vista físico que nos muestra y nos revela una decisión estética y un posicionamiento frente al mundo. La fotografía estereoscópica crea una ilusión. Nos acercamos a ella sabiendo que se trata de un artificio y, sin embargo, algo en nosotros se activa.

 

Nacido en Bilbao en 1882 en el seno de una familia de la burguesía media bilbaína. Realizó estudios mercantiles y en 1903 entró a trabajar en el Banco de Bilbao, puesto del que se vería privado durante diez años por motivos políticos. Entre sus aficiones se encontraba la fotografía estereocópica, que le llevó a viajar, a ganar varios premios y menciones honoríficas e incluso a merecer la atención de algunas publicaciones extranjeras de la época.

 

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