Comisario 2014

Christian_Caujolle_2013

Philong Sovan

Sobre Luchas

El año pasado exploramos, con fotógrafos de diversas edades, nacionalidades y estéticas, el tema de los Sueños, que también podían convertirse en pesadillas. Esta edición de GETXOPHOTO coincidió con la celebración del cincuenta aniversario del célebre discurso de Martin Luther King en Washington del 28 de agosto de 1963, y su I have a dream (Tengo un sueño).

Sabemos lo que este sueño de igualdad, de erradicación de la discriminación y de esperanza en el futuro significó y sigue significando para la sociedad estadounidense y, más aún, para todas las personas del mundo que anhelan una mayor justicia e igualdad. Era un sueño que implicaba luchar. Luchar por lo que los estadounidenses llaman civil rights, o derechos civiles, derechos humanos. Esta lucha adoptó en todo el mundo la forma de manifestaciones con reivindicaciones como la autonomía o la independencia, la mejora de las condiciones de vida, el respeto de la dignidad, el fin de la explotación o la igualdad de oportunidades en el acceso a la educación. La lista es larga, si no infinita, pues hoy como ayer, o quizá más que ayer o bajo unas formas más internacionalizadas, más globalizadas, sigue habiendo desigualdad en el mundo.

En el siglo veinte, el siglo del triunfo de la fotografía como documentación histórica o como depositaria de la memoria de los hechos y las acciones, se constituyó el imaginario de estas luchas. Las imágenes no son meros documentos; reflejan, a menudo a través de la heroización de los protagonistas, las ideologías en que se basan. Es inquietante constatar en imágenes hasta qué punto se parece, visualmente, un obrero de la URSS a un campesino de la Italia de Mussolini, o los cuerpos de los mineros o los trabajadores de las acerías soviéticas a la exaltación nudista de las musculaturas de la juventud alemana de los años del ascenso del nazismo. Toda esta historiografía visual que recorre un siglo, el de las dos devastadoras guerras mundiales, los campos de la solución final, los posteriores genocidios, el hundimiento de sectores enteros de la industria, la concentración de la población en las ciudades y la relativa desertización del campo, entre otras muchas cosas, la ha registrado la fotografía y la ha difundido fundamentalmente la prensa.

El mundo sigue sin mejorar, pero las condiciones y las modalidades de producción de la imagen han cambiado. La rápida circulación de píxeles por Internet y la inmediatez de la transmisión de la información, el sonido y el movimiento han hecho mella en la función del fotoperiodismo, si bien las fuentes son a menudo imposibles de determinar, y su fiabilidad es cada vez más dudosa. Pero estamos en la era de la imagen.

Y es en este contexto en el que abordamos el tema de las luchas. Por una parte, las luchas sobre el terreno —a menudo relacionadas entre sí— por la paz, la independencia, la libertad, la sanidad, la educación, la vida; y contra la violencia, la infinidad de contaminaciones destructivas y las humillaciones. Pero también las decisiones de ciertos fotógrafos de sumarse a una lucha, o de estar al lado de los que luchan, desde su casa y en todas partes del mundo. Los orígenes geográficos de los fotógrafos son tan internacionales como siempre, y sus propuestas estéticas son cada vez más heterogéneas: de la fotografía documental estricta a la puesta en escena simbólica, en colores como en blanco y negro, por medio de instantáneas o de cuadros hábilmente iluminados y compuestos, utilizando los recursos del texto, con dispositivos reconocibles y productores de sentido… Así, estamos ahora mismo ante un panorama de prácticas fotográficas que van desde la utilización de archivos hasta la imagen amateur, pasando por la recuperación de las imágenes satélites.

Si evocamos —sin ninguna pretensión de exhaustividad— la situación actual, sería ilusorio ignorar esta realidad milenaria y original de la lucha. La lucha empieza con el instinto de supervivencia, que se traduce, naturalmente, en el combate a muerte y por la subsistencia entre las especies. Mak Remissa ilustra el proverbio camboyano «Cuando el agua sube, los peces se comen a las hormigas; cuando el agua baja, las hormigas se comen a los peces», remitiéndonos espléndidamente a esta realidad. Al constatar esta situación del mundo animal y aprender la lección que desprende, podríamos esperar que el hombre hiciera todo lo posible por evitar las luchas destructivas y, en definitiva, que se volviera más sensato que las hormigas y los peces. Podemos esperar sentados.

Christian Caujolle.

 

Sobre Christian Caujolle

GETXOPHOTO es un festival temático que cada tres años cambia de comisario. Durante las tres primeras ediciones el responsable de la programación fue el comisario independiente madrileño Alejandro Castellote. Le siguió el joven e inquieto catalán Frank Kalero y en la séptima edición, en 2013, recogió el testigo el mundialmente prestigioso comisario francés Christian Caujolle. Reconocido crítico y reputado comisario, Caujolle ha desarrollado una labor ingente en el mundo de la fotografía. Fue alumno y colaborador de Michel Foucault, Pierre Bourdieu y Roland Barthes. Ha sido editor gráfico de Libération, fundador de la Agencia VU´, director artístico de Les Rencontres d´Arles y comisario de la Foto Biennale de Rotterdam o PhotoEspaña.

Desde 1983 ha organizado numerosas exposiciones y ha sido editor de monografías de artistas como Jacques Henri Lartigue, William Klein, Anders Petersen, Raymond Depardon, Michael Ackerman o Cristina García Rodero. Caujolle ha participado en talleres y conferencias de numerosos países de Europa y Asia y ha sido miembro del jurado de prestigiosos concursos internacionales como World Press Photo. Actualmente dirige el PhotoPhnomPenh en Camboya y desde 2013 es el comisario de GETXOPHOTO.