Autores 2016

Relojes de papel

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Esta serie de dibujos fue realizada por los ancianos de un taller sobre la pérdida de memoria. Los estudios sobre la demencia y el Alzheimer aseguran que lo primero que desaparece normalmente en los primeros síntomas de la enfermedad es la noción del tiempo. El hombre sin memoria es un desubicado en el cuándo, antes de que en el dónde o en el quién. El olvido cumple una batalla de bajas que llegan siguiendo una terrible línea de graduación e importancia. Y su primer zarpazo muerde la capacidad de medir la dimensión en la que nos movemos cuando pasan las horas, los meses, los días. El primer soldado caído: el tiempo. La primera bombilla en fundirse.

 

El mediodía desubicado, la repetición de la 1 hasta la saciedad, la una la una la una la una. La hora congelada, no sabemos cuándo. El reloj anémico, el reloj famélico, el reloj aséptico. La hora de las pastillas, la de la inyección, la hora fatigada. Vamos a dormir ya… pero si ya hemos dormido… volvamos a desayunar… desayunemos siempre. Un reloj que muestra las horas saliendo de la esfera como un trilobites, los números en ordenada danza helicoidal, ya fuera de órbita ¿qué habrá en la cabeza de su dueño? El reloj sin retraso, el que salta de las 5 a las 9, reloj con mordisco a la tarde. La esfera daliniana, la esfera achatada en sus polos, la esfera temblorosa, la esfera sin esfera.

 

En los campanarios de las iglesias vascas, la leyenda reza certera y clara, junto al reloj más alto del pueblo: “Danak jo, azkenak hil”. Todas las horas hieren, la última mata.

 

La esfera final marca la hora con guadaña.

(Oskar Alegria Suescun)

 

*Imágenes cedidas por el Festival Internacional de Cine Documental de Navarra Punto de Vista

 

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